viernes, 29 de abril de 2011

a veces nos separa una puerta:
la del baño, la del salón,
una de doble hoja o con cristal,
una puerta corredera

tú la abres, yo empujo,
como cuando de pequeños jugamos a perseguirnos por la casa
y el primero que llega da el portazo tras de sí,
y a empujar de nuevo

la tuya parece opaca,
o eso afirmas tú,
la mía es transparente,
o eso es lo que quiero que parezca

jamás ví decoración tan invertida,
y tú también lo sabes, aunque sostengas
que las puertas opacas
son siempre las más íntimas

2 comentarios:

Blogger APLEITE ha dicho...

me encanta

9 de mayo de 2011, 8:39  
Blogger mis-herías ha dicho...

me alegro!

9 de mayo de 2011, 16:17  

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