jueves, 7 de agosto de 2008

Vencido

No son las dificultades las que vencen a los hombres. Juan se repetía la misma frase una y otra vez. Había discutido con su mujer y sin saber cómo ni porqué se vio dando vueltas por la calle. Llovía a cántaros y soplaba un viento helado. ¡Lástima!, he salido sin paraguas y sin abrigo. No son las dificultades las que vencen a los hombres. De nuevo sin saber cómo ni porqué, entró en el primer bar que encontró en su camino. Las tres de la madrugada, ¿qué más podía hacer? Un whisky con hielo, una chica susurrándole en el oído y unas ganas incontrolables de que las dificultades por fin lo vencieran. Ya le explicaría mañana a su mujer. Ahora se sentía vencido.

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