lunes, 10 de noviembre de 2008

A la basura

Mientras rompía un año de trabajo en pedazos y los tiraba a la papelera recordé a Javier y lo que significa un año perdido. Recordé los plantones, los "vuelva usted mañana", los "ahora no puedo, tengo que salir" y toda la gama de excusas que había escupido su boca durante los 8 ó 9 meses que nos quedaban para finalizar la carrera. Me arrenpentí de haberme tomado el proyecto en serio y de no haberlo hecho de mala manera y haber dedicado el tiempo a otras cosas que merecían más mi atención. Me dolió todo el trabajo en balde y el haber dejado exprimirnos como limones hasta unas horas antes de la presentación. Supongo que me sirvió para saber que hay personas como él, que están en todas partes y que seguro que me encontraré alguna más en mi camino. La diferencia entre el antes y el ahora, es que el año perdido me ha servido para saber reconocerlas y huir.

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