lunes, 15 de junio de 2009

Traqueostomía

Moriré en un restaurante,
en uno caro,
al atragantarme con el hueso de algún ave
que aún no he probado,
y mi acompañante,
compañero y amante,
gritará ¡un doctor!,
pero no habrá ninguno.

Porque todos serán famosos de revista
y tendrán plumas caras,
no habrá boli bic que me salve
de morir allí mismo atragantada.

Ya ves, soy así,
siempre me gustaron
los finales felices,
los que terminan
comiendo perdices.

Soy (qué voy a hacerle)
una romántica empedernida
y me avergüenza
serlo y no tener miedo a confesarlo,
pero qué voy a hacerle,
repito y me repito,
si para este mal
no hay más que remedios caseros y pobres,
y nunca fuí amiga de las curanderas.

[Escribo a ratos, a pulsos e impulsos.
C
uando no puedo respirar me clavo un boli bic en la garganta].

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