martes, 19 de agosto de 2008

Punto y a parte

Todo sigue como siempre. Todo permanece inalterable y, sin embargo, hay días en que noto que todo es distinto. Hoy decidí comprarme ropa nueva, estrenar una sonrisa que compré hace tiempo y había olvidado al fondo del armario y pintarme los labios de un rojo intenso. Decidí también que los besos serán más besos que antes y que también serán más suaves las caricias. Se acabaron las desganas por un tiempo. Los días, a partir de hoy mismo, no tendrán jamás veinticuatro horas y el tiempo sólo existirá en los relojes.

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